jueves, 26 de marzo de 2009

Qué vivieron los testigos

©Marta BalbiQué vieron, qué vivieron, que sintieron en una amplia franja aledaña a la trayectoria.
Un asteroide cayendo a una extraordinaria velocidad es, en lo visual, un gran resplandor blanco azulado, imposible de mirar; en lo auditivo, silbidos y truenos muy fuertes; en lo sensitivo un calor ardiente (200º) que es mortal sobre la trayectoria, y luego ondas sísmicas y un viento fuertísimo. A lo lejos se escucha un tipo de ruido de artillería que se repitió a intervalos de 15 minutos, por lo menos 10 veces. Cuando parte del bólido cae se sienten fuertes temblores en la tierra y se oyen fuertes explosiones como de artillería de gran calibre.
La caída de estos cuerpos provoca varias áreas de impacto originadas por los distintos fragmentos del cuerpo celeste y la onda de calor.

Se dice que los fenómenos luminosos se manifiestan desde días previos. La caída de parte del bólido en el mar provocó olas de 7 metros y luego la atmósfera queda electrizada, herida; se producen tormentas y lluvia torrencial.

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