domingo, 29 de marzo de 2009

Libia

©Marta BalbiEl próximo lugar que nos interesa considerar es Libia.
Los garamantes son los pueblos de Libia. Cuando el Sahara se secó, herido por un rayo de fuego, ellos permanecieron en un oasis, sosteniendo sus antiguas pautas culturales.
Un equipo de astrónomos y arqueólogos ha estudiado los restos del antiguo pueblo de los garamantes, en el desierto de Libia, donde hay miles de tumbas y decenas de pirámides semejantes a las egipcias. El científico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Juan Antonio Belmonte, que formó parte de la expedición junto al astrónomo César Esteban y las arqueólogas María Antonia Perera y Rita Marrero, se vieron sorprendidos por los hallazgos. También se han encontrado grabados de podomorfos y estaciones de cazoletas, cavidades horadadas en la roca que podrían estar relacionadas con rituales de fertilidad.
Además, en la primera capital de este reino, la fortaleza rocosa de Zinchecra, se hallaron inscripciones en seis alfabetos distintos: latino, griego, tifinagh antiguo y moderno, y otro tipo de escritura que no se ha podido identificar.
Los garamantes fueron una tribu de origen bereber que habitó en un oasis, rodeado por 400 kilómetros de desierto, conocido por los musulmanes como el río de los muertos, en la región de Fezzan, actualmente en Libia, con una extensión de más de un centenar de kilómetros de Este a Oeste, comprimido entre el mar de dunas de Ubari y la meseta del Messak.
Esta zona del desierto libio está "plagada" de grabados rupestres.
Los garamantes también construyeron una red de túneles subterráneos, llamados fogaras, para extraer el agua fosilizada bajo las arenas del desierto, lo que permitía mantener la agricultura y en cuyo mantenimiento se usaban esclavos, hasta hace unos 1.500 años.

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